El Jueves Santo ocupa un lugar central en la Semana Santa. En esta jornada, la Iglesia hace memoria de la institución de la Eucaristía y del sacerdocio ministerial. En la Última Cena, el Señor se entrega anticipadamente bajo las especies del pan y del vino, dejando a sus discípulos el memorial de su sacrificio y el mandamiento del amor fraterno. La Eucaristía se revela así como fuente y culmen de la vida cristiana, sacramento de comunión y de servicio, que edifica permanentemente a la Iglesia como Cuerpo de Cristo.


