Con una numerosa participación de fieles, la Catedral de la Diócesis Santa María de los Ángeles acogió la Misa de exequias del funcionario de Carabineros, presidida por monseñor Cristián Castro Toovey. En su homilía, el obispo castrense, monseñor Pedro Ossandón, ofreció a la familia un mensaje de consuelo profundamente arraigado en la Resurrección de Jesucristo y en la protección maternal de la Virgen del Carmen.
La oración, el recogimiento y la esperanza cristiana reunieron a numerosos feligreses en el templo Catedral de Los Ángeles para encomendar al Señor al sargento segundo de Carabineros Jaime Ariel Urrea Burgos. En medio del duelo nacional, la comunidad diocesana acompañó a su familia y a la institución, unida en la fe en Cristo resucitado, que sostiene y consuela incluso en los momentos de mayor sufrimiento.
La Eucaristía fue presidida por el obispo de la Diócesis Santa María de los Ángeles, monseñor Cristián Castro Toovey, y concelebrada por el obispo castrense, monseñor Pedro Ossandón, junto con los capellanes castrenses Coronel Juan Mundaca Jefe del Servicio ReligiosJulio Guerrero, y el presbítero y coronel en retiro Eduardo Heredia; y los sacerdotes diocesanos Alfonso Plaza, Rogelio Azócar y Ramón Henríquez. Participaron en el servicio del altar los diáconos Omar Aguilera, Gastón Arriagada, Paulo Vargas y Carlos Villouta.
Hasta la capital provincial llegó el Presidente de la República, José Antonio Kast, para acompañar a la familia, a los compañeros del funcionario y a Carabineros de Chile. También estuvieron presentes el general director de la institución Marcelo Araya Zapata, autoridades civiles, representantes de las Fuerzas Armadas y de Orden y Seguridad, y miembros de la comunidad.
La esperanza puesta en Cristo resucitado
En su homilía, monseñor Pedro Ossandón situó el dolor de la despedida a la luz del amor de Dios y de la promesa de la vida eterna. Recordó que la entrega de un carabinero al servicio de sus semejantes invita a reconocer el mandamiento principal enseñado por Jesús: amar a Dios y al prójimo con todo el corazón y con toda la vida.
Con palabras especialmente cercanas, el obispo castrense se dirigió a los padres y a la esposa de Jaime, agradeciendo el amor con que lo acompañaron y la fe que sembraron en su corazón. Destacó que ese amor recibido en la familia y compartido en su vocación de servicio permanece en Cristo.
“Ese es el amor de Dios que vive para siempre, no morirá jamás”, expresó, llevando a los presentes al centro de la esperanza cristiana: Jesús entregó su vida en la cruz, venció a la muerte y abrió para sus hijos las puertas de la vida eterna.
El pastor recordó también las palabras de san Pablo proclamadas durante la celebración, que anuncian que ninguna circunstancia, ni siquiera la muerte, puede separar a los creyentes del amor de Dios manifestado en Jesucristo. Desde esa certeza de fe, invitó a la familia a encontrar consuelo en el Señor, cuya presencia permanece en medio de las lágrimas y del sufrimiento.
“Porque Jesús es el camino, la verdad y la vida”, afirmó monseñor Ossandón, al recordar la promesa de Cristo de preparar una morada en la casa del Padre. Su mensaje llamó a confiar en el Salvador y a sostenerse en la esperanza de que la muerte no tiene la última palabra.
La Virgen del Carmen acompaña el dolor de la familia
Uno de los momentos más conmovedores de la homilía fue la referencia a la Virgen del Carmen y a su cercanía maternal con quienes sufren. Dirigiéndose a la madre del funcionario, la señora Laura, monseñor Ossandón expresó: “Usted conoce bien a la Virgen del Carmen, son amigas de madre a madre”.
El obispo recordó a María recibiendo a Jesús en sus brazos en Belén y acompañándolo después al pie de la cruz. En ella presentó a una Madre que conoce el dolor y que sostiene a sus hijos con ternura, conduciéndolos siempre hacia la esperanza de la Resurrección.
Al evocar las palabras de Jesús crucificado, que confía su Madre al discípulo amado, destacó también la responsabilidad de acompañar a la familia. Su reflexión invitó a que la cercanía expresada en la celebración se prolongue mediante la oración, el cuidado y el apoyo fraterno.
Asimismo, agradeció a la esposa de Jaime el amor compartido en el matrimonio y le ofreció palabras de ánimo, recordándole que el Señor seguirá dándole consuelo y esperanza.
La homilía incluyó un llamado a la conversión del corazón, a pedir perdón por los pecados y a dejar crecer el amor de Dios. En medio del duelo, monseñor Ossandón invitó a renovar la fe, la esperanza y la caridad, recordando que el amor permanece para siempre.
Reconocimiento a una vida de servicio y acompañamiento a su familia
Visiblemente afectado, el general director de Carabineros, Marcelo Araya Zapata, expresó el profundo dolor de la institución por la partida de Jaime Ariel Urrea Burgos. Durante estos días permaneció en la zona, preocupado por acompañar a la familia, y asistió a la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes de Chacayal, donde fueron velados los restos del funcionario.
En sus palabras, reconoció lo doloroso que resulta despedir a un integrante de la institución que entregó su vida en el cumplimiento del deber. Recordó a Jaime como un hombre de profunda vocación de servicio, cercano a la ciudadanía y comprometido con la protección de sus semejantes, que no dudó en acudir al llamado de auxilio de una familia que temía por su vida.
Destacó que, durante sus más de 18 años en Carabineros, recibió siete felicitaciones por su desempeño, reflejo de su responsabilidad, profesionalismo y sentido del deber. Junto con su trayectoria institucional, puso de relieve su calidad humana y el amor que profesaba a su esposa, a sus padres y a toda su familia.
“Jaime no solo fue un destacado integrante de las filas, también era hijo, hermano, marido y amigo”, expresó, reconociendo el dolor de quienes compartieron su vida y recibieron su cariño.
Como homenaje a su entrega, el general director anunció su ascenso póstumo extraordinario al grado de suboficial mayor y dispuso que el Retén Canteras lleve su nombre, para que su historia y legado permanezcan presentes en el servicio de sus compañeros.
Asimismo, dirigió palabras de aliento a los funcionarios del Retén Canteras y de la Primera Comisaría de Los Ángeles, invitándolos a honrar su memoria mediante el trabajo, la integridad y el respeto irrestricto a la ley. Su despedida estuvo también marcada por la fe: “Que Dios te reciba en su santo reino”, manifestó al encomendar al funcionario al Señor.
Un abrazo a la familia y un llamado a construir la paz
El Presidente de la República, José Antonio Kast, acompañó personalmente a los seres queridos del carabinero y les entregó un sentido abrazo, como expresión de cercanía y solidaridad en medio de su dolor.
Durante su intervención, reconoció que ninguna palabra resulta suficiente ante una pérdida de esta magnitud. “Solo Dios puede traer el consuelo a su corazón”, expresó, dirigiéndose a la esposa, a los padres y a los demás familiares de Jaime.
El mandatario destacó que el funcionario entregó su vida al servicio de los más débiles y de la patria. Manifestó que su fallecimiento enluta tanto a Carabineros como al país, y expresó el compromiso de buscar justicia por su muerte.
Asimismo, llamó a los distintos poderes del Estado a trabajar conjuntamente para fortalecer la protección de las policías y enfrentar la violencia. Su mensaje incluyó una invitación a recuperar el respeto entre los ciudadanos y hacia quienes cumplen la misión de resguardar a la comunidad, señalando que las legítimas diferencias deben convivir con la búsqueda de la paz.
Al finalizar, agradeció el servicio y el amor a Chile del suboficial mayor Jaime Ariel Urrea Burgos. Retomando el Evangelio proclamado en la Eucaristía, recordó que en la casa del Señor hay muchas habitaciones y expresó su esperanza en el reencuentro, uniendo sus palabras al consuelo cristiano que marcó la celebración.
En comunión con la familia y con Carabineros de Chile, la Iglesia diocesana elevó su oración por el eterno descanso de Jaime Ariel Urrea Burgos. La celebración permitió abrazar su memoria desde la fe y encomendar a sus seres queridos al amor misericordioso del Padre y al cuidado maternal de la Virgen del Carmen.
Fuente: Departamento de Comunicaciones Diócesis Santa María de los Ángeles
Los Ángeles, 07-10-2026
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