Cardenal Chomali invita a comunicar con discernimiento y poner la inteligencia artificial al servicio de la dignidad humana

Martes 28 de Julio, 2026

En el marco del VII Seminario Internacional de Comunicaciones de Iglesia que reúne a comunicadores, agentes pastorales y representantes de la Iglesia de distintos países, el cardenal Fernando Chomali presidió la celebración Eucarística y reflexionó sobre los desafíos que plantea la inteligencia artificial, remarcando la necesidad de un discernimiento espiritual y moral que permita utilizar esta herramienta al servicio de la verdad, la libertad y el bien común.

El Obispo Castrense de Chile, Mons. Pedro Ossandon Buljevic,  junto a todos los obispos de la CECH concelebraron en la Eucaristía.

Al iniciar su homilía, el arzobispo de Santiago recordó que la Eucaristía constituye el centro de la vida de la Iglesia y el fundamento de toda su misión evangelizadora. “Estamos en el corazón de este interesante seminario porque la Eucaristía es el centro de la vida cristiana. Si no hay Eucaristía, no hay Iglesia; si no hay Iglesia, no hay parroquias, no hay colegios católicos, no hay universidades. Es el corazón desde donde surge toda la riqueza de la Iglesia y es el corazón hacia donde vuelve toda la acción maravillosa de la Iglesia”, expresó.

Encíclica que ha generado debate mundial
Durante su reflexión, el cardenal se refirió extensamente a la reciente encíclica del Papa León XIV Magnica Humanitas, señalando que el documento ha despertado un amplio interés tanto dentro como fuera de la Iglesia. “Hace muchos años que no veía una encíclica que ha causado tanto revuelo. Católicos, no católicos, todos han hablado de ella en los medios de comunicación social, universidades, colegios, en los más variados campos están haciendo seminarios, empresarios, sindicalistas, donde uno vaya. Todos perplejos, impresionados”, afirmó.

Precisó que reducir el texto únicamente al tema tecnológico sería insuficiente. “Digo la mal llamada encíclica de la inteligencia artificial, porque me di el trabajo de hacer una lectura antropológica de la encíclica y en esos cinco capítulos está el corazón de la antropología cristiana. Es una encíclica cristológica”, sostuvo.

Según explicó, el documento vuelve a los fundamentos de la fe cristiana al recordar que toda persona ha sido creada a imagen y semejanza de Dios y que, a través de la encarnación, Dios se ha involucrado plenamente en la historia humana: “Nos repite insistentemente que el misterio de la encarnación ha hecho que absolutamente todo lo que le acontece al hombre le interesa a Dios porque Dios se ha hecho hombre”.

Familia, trabajo y bien común
El purpurado resaltó que la encíclica reafirma el papel central de la familia como espacio privilegiado para la educación de las nuevas generaciones y recuerda la dignidad inherente al trabajo humano. “Nos dice también que la familia es el núcleo fundamental desde donde hemos de educar a las futuras generaciones”, indicó.

Subrayó que el trabajo no puede reducirse a una lógica económica o mercantil: “El trabajo no es una mercancía que se transa en el mercado, sino que hay que tener mucho cuidado con ella porque es una persona la que trabaja y ese aspecto prevalece respecto de otras consideraciones”.

Otro de los aspectos que mencionó fue el llamado a construir una sociedad basada en la entrega y el servicio a los demás: “Nuestra vocación original es la vocación no para estar con los demás, sino que es ser para los demás”, dijo, aclarando que “todo intento de construir una sociedad que anhela el bien común desde el propio deseo personal es una sociedad que está llamada al fracaso”. Por ello, valoró la invitación que hace el Papa al multilateralismo, la diplomacia y el diálogo como caminos para construir sociedades más justas y solidarias.

Discernir el impacto de la inteligencia artificial
El cardenal Chomali aseguró que la encíclica puede leerse también como un tratado de espiritualidad, ya que insiste en la necesidad del discernimiento para afrontar los cambios tecnológicos y culturales de la actualidad: “La encíclica es un tratado de espiritualidad, porque nos invita una y otra vez a hacer un discernimiento. No hay nada más católico que hacer un discernimiento”.

Ese discernimiento, explicó, debe realizarse desde dos perspectivas complementarias: la espiritual y la moral. “Esto que estamos haciendo respecto de este instrumento, ¿ayuda o no a que nos acerquemos más a Dios?”, planteó. Del mismo modo, invitó a preguntarse si las decisiones relacionadas con la inteligencia artificial favorecen auténticamente el desarrollo humano.

Desde esta mirada, insistió en que el debate no debe centrarse en estar a favor o en contra de la inteligencia artificial, sino en evaluar su contribución a la persona y a la sociedad: “¿Ayuda o no ayuda a que el hombre sea más hombre, a que la mujer sea más mujer? ¿Ayuda o no ayuda a superar la pobreza? ¿Ayuda o no ayuda a superar las grandes brechas? En definitiva, ¿ayuda a que seamos personas auténticamente libres?”, cuestionó.

Verdad y libertad en la era digital
En otro momento de su homilía, el arzobispo chileno dijo que la encíclica aborda cuestiones para la vida contemporánea, como la verdad y la libertad: “Hoy día si hay algo que se pone en duda es la verdad”, expresó, recordando las enseñanzas de Benedicto XVI sobre el escepticismo creciente respecto de la posibilidad de conocerla. “Si hay algo que la Iglesia, las universidades católicas no pueden tener, es ese escepticismo, porque sabemos lo que buscamos. Buscamos la verdad revelada que es Jesucristo nuestro Señor”, señaló.

Respecto a la libertad, recordó que el Concilio Vaticano II la definió como “el signo eminente de la dignidad de la persona humana” y sostuvo que los desafíos actuales ya no pueden interpretarse únicamente desde categorías ideológicas tradicionales: “Hoy día la categoría es: ¿seremos esclavos o seremos libres? ¿Seremos manipulados o seremos manipuladores?”.

Invitó a reflexionar seriamente sobre el uso de la inteligencia artificial para que esta contribuya a reducir las desigualdades, fortalecer la dignidad humana y favorecer una mayor humanidad.

Misión para los comunicadores
Al concluir la celebración, el cardenal ofreció la Eucaristía por todos los responsables de comunicación presentes en el seminario, provenientes de Chile y de diversos países. “Ofrezco esta santa misa por todos los encargados de comunicaciones que hay acá, no solamente de Chile sino que de muchas partes del mundo, para que tengan ese discernimiento espiritual, moral, respecto de lo que van a transmitir, cómo lo van a transmitir, para qué lo van a transmitir”, manifestó.

Exhortó a los comunicadores a ponerse al servicio de las personas y del Evangelio, utilizando los medios digitales como instrumentos para sembrar esperanza y promover la dignidad humana.

“Estarán al lado de esa semilla de mostaza que cada uno siembra día a día con nuestros aparatos, que sin lugar a duda constituyen una gran posibilidad de llegar con el Evangelio”, finalizó.

Micaela Alejandra Díaz Miranda

Fuente: ADN CELAM
Santiago, 27-07-2026


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