El Obispado Castrense de Chile participa en el encuentro que reúne en Santiago de Chile a comunicadores, agentes pastorales, académicos y representantes eclesiales de América Latina y el Caribe para discernir los desafíos éticos, culturales y pastorales de la inteligencia artificial a la luz de la reciente encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV.
Con la participación de comunicadores, agentes pastorales y representantes de la Red Eclesial de Comunicadores de América Latina y el Caribe, este 27 de julio comenzó el VII Seminario Internacional de Comunicaciones de Iglesia, un espacio que cada dos años promueve la formación, la reflexión y la colaboración entre quienes tienen la misión de comunicar el Evangelio en el continente.
Durante dos jornadas, expertos nacionales e internacionales expondrán los desafíos que plantea la inteligencia artificial, explorando cómo estas tecnologías pueden contribuir a una comunicación más cercana y humana, al tiempo que analizan sus implicaciones éticas, culturales y pastorales.
La ceremonia inaugural contó con la presencia del cardenal Fernando Chomali, arzobispo de Santiago de Chile; del rector de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Juan Carlos de la Llera; del presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, Mons. René Rebolledo Salinas; además de obispos, académicos, representantes del Vaticano y del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam).
Cardenal Fernando Chomali: “Vamos a formar comunidad en una sociedad extraordinariamente individualista”
Al inaugurar el encuentro, el cardenal Fernando Chomali agradeció el esfuerzo de los organizadores y de quienes viajaron desde distintos países para participar del seminario. El Arzobispo reflexionó sobre el impacto de las redes sociales y señaló que son espacios humanos porque reflejan emociones, adhesiones y conflictos: “Las redes generan emociones, las redes generan impacto, las redes generan rabia, generan adhesiones. O sea, es un lugar muy, muy auténticamente humano, diría yo, porque todo lo que nos acontece a nosotros, acontece ahí”.
Frente a esta realidad, propuso cuatro criterios fundamentales para la comunicación: “En primer lugar, la verdad”, dijo, recordando que la reciente encíclica sobre inteligencia artificial no debe entenderse solamente desde la tecnología. “Hoy se hable mucho de inteligencia artificial. ¿La encíclica de la inteligencia artificial? No, es la encíclica acerca de la dignidad humana y es la encíclica acerca de la verdad”.
Añadió que la comunicación debe orientarse también a transmitir el bien, la belleza y la utilidad. “En segundo lugar, comunicar algo bueno. En tercer lugar, comunicar algo bello, y en cuarto lugar, comunicar algo útil”. Según el Card. Chomali, comunicar desde estas claves permitirá fortalecer la vida comunitaria: “Vamos a formar comunidad en una sociedad extraordinariamente individualista. Vamos a generar diálogo, vamos a generar fraternidad; en definitiva, vamos a construir Jerusalén y no Babel”.
Tres preocupaciones frente a la inteligencia artificial
El cardenal también hizo referencia a las reflexiones del investigador Christopher Olah sobre el desarrollo de la inteligencia artificial y la necesidad de voces independientes que ayuden a orientar críticamente este proceso. “Ayúdennos a nosotros a que no caigamos en eso, necesitamos voces independientes, voces críticas”, citó.
En este sentido, expresó su deseo de que el seminario sea un espacio de análisis profundo: “Espero que no sea un club de alabanzas mutuas, sino que sea un grupo donde pensemos críticamente a partir de lo que nos dice el Papa”.
Entre las principales preocupaciones mencionó el riesgo de una mayor desigualdad social generada por la inteligencia artificial: “La inteligencia artificial puede generar más brechas sociales. Y la primera cosa que plantea es la necesidad de preocuparnos de los más pobres”. Asimismo, insistió en la necesidad de fortalecer la capacidad crítica: “Creo que nosotros estamos demasiado acostumbrados a recibir cosas y repetirlas, pero no a reflexionar con un sano espíritu crítico”.
Finalmente, recordó la responsabilidad de quienes participan en estos espacios de reflexión continental: “Nos compromete mucho, porque de alguna manera vamos a influir en la cultura que vamos a moldear y en los jóvenes que le vamos a dejar a la futura generación”.
Revolución tecnológica que interpela la antropología cristiana
Por su parte, el rector de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Juan Carlos de la Llera, dio la bienvenida a los participantes y resaltó que la inteligencia artificial no es únicamente un asunto tecnológico, sino una cuestión humana. “Espero que estos dos días sean extraordinariamente productivos en reflexión y discernimiento sobre un tema que, siendo aparentemente de raíz tecnológica, toca, como nunca antes en la historia de nuestra especie, aspectos medulares de nuestra antropología cristiana, nuestro desarrollo integral como seres humanos y el rumbo del modelo de sociedad que buscamos construir hacia el futuro”, expresó.
Durante su intervención presentó diversos ejemplos que muestran tanto el potencial como los riesgos de la inteligencia artificial. Mencionó el uso de deepfakes en procesos electorales, el crecimiento de identidades no humanas en entornos digitales, la creciente interacción de niños con chatbots y los avances médicos que permiten detectar enfermedades con anticipación, junto con los problemas derivados de sesgos en los algoritmos.
También relató el caso de un paciente con esclerosis lateral amiotrófica en España que recuperó su voz gracias a sistemas de clonación vocal desarrollados mediante inteligencia artificial. “Hoy vuelve a decir ‘te quiero’ con su propia voz, no con la de un sintetizador genérico”, señaló. Sin embargo, advirtió que la misma tecnología ha sido utilizada para cometer fraudes millonarios. “La tecnología no decide por sí sola si protege o si daña. Lo decide quien la diseña, quien la regula y quien la usa y responde por la persona que queda al otro lado”.
Babel o Pentecostés: dos caminos para la inteligencia artificial
El rector desarrolló además una reflexión inspirada en los relatos bíblicos de Babel y Pentecostés. “Babel construyó una lengua única para no necesitar de nadie más, con la uniformidad como forma de autosuficiencia. Por otra parte, Pentecostés narra (...) una comunión que no anula la diferencia”, explicó.
Desde esta perspectiva, sostuvo que la inteligencia artificial puede servir tanto a proyectos de uniformidad como de comunión: “La inteligencia artificial puede servir a cualquiera de los dos proyectos. Y esa decisión no la toma un algoritmo, sino quien comunica”.
De la Llera recordó que la reciente encíclica Magnifica Humanitas representa una guía para afrontar estos desafíos y remarcó que la misión de una universidad católica además de incorporar nuevas herramientas, consiste en abrir espacios de reflexión que permitan discernir qué tipo de humanidad se desea preservar.
Ejercicio de sinodalidad para afrontar los desafíos actuales
En su intervención, Mons. René Rebolledo Salinas hizo hincapié en que el encuentro constituye una expresión concreta de la sinodalidad y del caminar conjunto de la Iglesia. Tomando una cita de la encíclica Magnificat Humanitas, recordó el llamado a ser “tejedores de esperanza” en medio de los desafíos contemporáneos. “Con la misma fe de María, convirtámonos en tejedores de esperanza en nuestro mundo, compartiendo lo que somos y lo que tenemos, para que la presencia de Jesús crezca entre nosotros y su Reino tome forma”, citó.
El presidente de la Conferencia Episcopal de Chile valoró especialmente la amplia colaboración institucional que hizo posible la realización del seminario: “Es una expresión concreta y viva de la sinodalidad; el caminar juntos del pueblo de Dios que busca discernir, a la luz del Evangelio, los profundos desafíos y las nuevas oportunidades que la inteligencia artificial plantea a nuestro tiempo”.
A su vez, manifestó que la publicación de Magnifica Humanitas ha dado una nueva profundidad a las preocupaciones pastorales de la Iglesia. “La dignidad inviolable de la persona humana debe constituir el principio, el criterio y el fin tanto del desarrollo tecnológico como del progreso científico”, enfatizó. Mons. Rebolledo señaló que los obispos chilenos desean participar de estas jornadas con actitud de escucha y diálogo: “Deseamos aprender, deseamos escuchar, deseamos dialogar”. El arzobispo también manifestó su cercanía a las personas afectadas por los recientes temporales que han golpeado a Chile y llamó a renovar el compromiso con el cuidado de la casa común y la protección de los más vulnerables.
Micaela Alejandra Díaz Miranda
Fuente: ADN CELAM
Santiago, 27-07-2026
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