Clero Diocesano Castrense se Sumerge en el Silencio para Recoger la Mirada de Cristo

Lunes 20 de Julio, 2026

BOLETÍN DIOCESANO DE NOTICIAS / Retiro Espiritual del Clero Castrense de Chile

Lo Cañas, Centro de Espiritualidad Saleciana, 20 de julio de 2026.

SANTIAGO — En un clima de recogimiento, el clero Castrense de Chile, junto a su obispo Pedro Ossandón Buljevic, ha iniciado su tradicional retiro espiritual anual. En esta ocasión, la dirección de los ejercicios está a cargo de Monseñor Andrés Ferrada Moreira, Obispo de Chillán, quien ha invitado a los presbíteros a hacer una pausa en el ajetreo pastoral, desconectándose de la rutina para disponer el corazón al silencio y a la concentración interior.

Bajo la pedagogía de la espiritualidad ignaciana, Monseñor Ferrada ha guiado las primeras meditaciones enfatizando que el silencio no es mera ausencia de ruido, sino un espacio habitado donde el alma se dispone a la contemplación y al descubrimiento de la voluntad divina.

"Solo en el silencio orante y en el sosiego de nuestras agitaciones cotidianas podemos pasar de la simple curiosidad por ver al Señor, a la sorpresa transformadora de sabernos mirados y buscados por Él", señaló el prelado al iniciar la jornada.

La paradoja de Zaqueo: De la búsqueda personal al encuentro de la Gracia

El hilo conductor de la reflexión bíblica centrado en el pasaje del Evangelio según San Lucas (Lc 19, 1-10), que narra el encuentro entre Jesús y Zaqueo.

A través del método de composición de lugar ignaciano, el Obispo de Chillán invitó a los sacerdotes a «entrar» en la escena: visualizar la multitud, el polvo del camino y el esfuerzo de Zaqueo por subir al sicómoro superando su baja estatura física y espiritual.

Sin embargo, Monseñor Ferrada hizo hincapié en el giro teológico de la narración:

  • El esfuerzo humano: Zaqueo busca la altura del árbol para intentar ver a Jesús por sus propios medios.
  • La iniciativa divina: Es Jesús quien se detiene, alza la mirada, llama a Zaqueo por su nombre y le dice: "Baja en seguida, porque conviene que hoy me quede en tu casa".

En su plática, el expositor recalcó que la vida sacerdotal muchas veces se llena de "árboles" e iniciativas propias para "ver a Dios", pero que el verdadero retiro ignaciano consiste en bajar de la propia autosuficiencia. El silencio nos permite escuchar la voz del Maestro que no solo pasa, sino que pide hospedarse en la fragilidad de cada presbítero.

Al terminar el día todos los capellanes concelebraron la Santa Misa, orando por los frutos del retiro y por todos los fieles del Obispado Castrense de Chile, Ejército, Armada, Fuerza Aérea y Carabineros de Chile que se encuentran de servicio y trabajando por la comunidad y sus familias.

Frutos esperados para el ministerio

Durante estos días, los ejercitantes mantendrán un régimen de silencio contemplativo, momentos de examen de conciencia (con la pauta ignaciana) y oración personal, acompañados de la concelebración eucarística diaria.

por tal motivo le pedimos a la comunidad diocesana castrense que acompañar a sus pastores con la oración, para que este tiempo de gracia y desierto interior renueve sus corazones y redunde en un servicio pastoral más configurado con el Buen Pastor.

 

Galerías:

Misa por el Martir Marcos Javier Cosme Barquero del GOPE Araucanía
Misa 2

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